Cayó sobre el planeta Tierra hace más de 25 años, en medio de la nada. Sólo, desnudo, hambriento y sin defensa empezó buscar a sus semejantes desesperadamente, pero nadie oía sus gritos.
En ese medio ambiente hostil y desconocido aprendió a sobrevivir, se vestía y se alimentaba de lo que encontraba. En un basurero descubrió tiras de celuloide y latas de aluminio que encerraban miles de historias. Fue cuando todo empezó.
De sala oscura en sala oscura, de festival en festival devoraba imágenes y sonidos de todo el planeta, fue así como aprendió a conocer a los humanoides. Poco a poco descubrió la diversidad del mundo en el cual tenia que vivir, las riquezas culturales, los usos y costumbres de cada pueblo; pero también los fracasos de la sociedad. Experimentó las emociones: la risa, el asombro, la ternura y a veces la tristeza frente a las historias que desfilaban en la pantalla.
Al mismo tiempo se dio cuenta que ya no estaba tan sólo como creía. Empezaron a aparecer a lo largo del planeta otros mutantes, todos con la misma afición, con la misma obsesión.
Una fuerza misteriosa los atraía y empezaron a juntarse cada año para un extraño ritual, a lo largo de una noche mágica e única : la noche de los publívoros.
Fue cuando él tomó consciencia de su misión: celebrar la diversidad y combatir el aburrimiento convirtiendo a los terrícolas en devoradores de publicidad
Los publivoros llegan a mérida el 21 de Octubre, no se los pierdan, esta muy MUY chingón. Recomendado especialmente para los comunicólogos que se interesen por publicidad.